Ser autónoma no debería implicar enfrentarse a discriminación, intimidación o violencia para sacar adelante un negocio.
Sin embargo, muchas mujeres viven situaciones que afectan a su actividad profesional, a sus ingresos, a su bienestar y a la continuidad de sus proyectos, sin llegar a identificarlas como violencia económica o de género.
En este estudio encontrarás datos, análisis y recomendaciones que ayudan a comprender una realidad que todavía permanece demasiado invisible.


